• lizbeth santos

Producción sustentable de agave para un México mejor

El agave se ha convertido en una de las especies con mayor importancia económica en México, debido a la demanda mundial de tequila y mezcal. A partir de este aumento de interés en los últimos años se ha visto un potencial cambio y desplazamiento de cultivos como el de maíz y diversos cereales, además de la ubicación en nuevas zonas geográficas donde antes no se veía. La explicación a este creciente interés ha sido por la rentabilidad que representa este cultivo comparado con la rentabilidad que da hoy en día un cultivo de granos.





Con este creciente interés, se ha comenzado a poner en duda la manera en que se produce el agave, ya que ecosistemas forestales y de matorral espinoso se han visto impactados y desplazados ilegalmente por este cultivo. Otras malas prácticas como la quema de residuos de cosecha, el uso constante de herbicidas y escaso uso de materia orgánica en los suelos, ponen en riesgo la fertilidad a largo plazo de las zonas donde se cultiva agave.


Es necesario un cambio de paradigma en la producción actual del agave, para poder ofrecer una mejor cosecha con valor añadido como lo es la conservación de nuestros recursos naturales y diversidad biológica del suelo sin comprometer la rentabilidad.

En la actualidad existen 6 indicadores de sustentabilidad en agroecosistemas de agave propuestos por diversos autores:


1.- Permitir la diversificación de especies, como la presencia de árboles nativos al contorno de la parcela y presencias de otras especies cultivadas o silvestres al interior de la parcela. Se pueden encontrar especies de agave y árboles compañeros que fijan nitrógeno como el mezquite, huizache o arbustos forrajeros en la mayoría de las regiones áridas y semiáridas de México.


2.- Cantidad de materia orgánica presente en el suelo.


3.- Prácticas que provisionan condiciones edáficas óptimas para el crecimiento del agave, manejando materia orgánica y estimulando la biología del suelo, como aplicación de abonos y biofertilizantes orgánicos, minimizar uso de herbicidas y mantener la cubierta vegetal entre surcos.


4.- La orientación de surcos a la inversa de la pendiente conjuntamente trazando curvas de nivel y el mantenimiento de la cubierta vegetal para reducir las pérdidas de suelo por erosión hídrica.


5.- Control biológico de plagas y enfermedades.


6.- Control mecánico o biológico de malezas.


Es importante conocer que con estas prácticas regenerativas en tierras de cultivo de agave y la migración a uso de insumos que cuiden la fertilidad de nuestros suelos estaremos contribuyendo a la mitigación del cambio climático, el mantenimiento de la producción a largo plazo de nuestros suelos y una mejor calidad de vida para las presentes y futuras generaciones.


Con este enfoque, BIOFOM ofrece una excelente alternativa de nutrición con productos que contribuyen a la regeneración del suelo y que favorecen a una mejor calidad de cosecha en agave, con el aporte biológico, orgánico y mineral que requieren las plantas. Con BIOFOM se ha logrado una calidad de producción superior a una fertilización química, con mayor número de pencas e hijuelos y aumento a tolerancia a enfermedades fúngicas.

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